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miércoles, 5 de junio de 2013

EL AJUAR DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS


Hace ya un tiempo cayó en mis manos un interesante y recomendable ensayo llamado Templarios y otros enigmas medievales del historiador Juan Eslava Galán, un ensayo con el que he pasado muy buenos ratos leyendo curiosidades medievales: el origen de la leyenda del Santo Grial, sobre el Rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda y los lugares artúricos, sobre la búsqueda del tesoro de Salomón, etc . 


Quisiera compartir con vosotros una de las partes que me llamó más la atención, que trata sobre el ajuar que recibían los caballeros templarios cuando entraban a formar parte de la Orden, que siguiendo la austeridad de la orden, éste era básico y debían cuidarlo esmeradamente. Cabe recordar que los caballeros se despojaban de todas sus pertenencias al entrar en la Orden del Temple y una vez dentro, no podían dar ni aceptar regalos. 
Así que sus únicas pertenencias eran: 

- Un equipo básico compuesto por: dos camisas, dos pares de calzas, dos calzones, un sayón, una pelliza, una capa, un manto de invierno y otro de verano, una túnica, un cinturón, un bonete de algodón y otro de fieltro, una servilleta para la mesa, dos copas, una cuchara, un cuchillo de mesa, una navaja, un caldero, un cuenco para la cebada, tres pares de alforjas, una toalla, un jergón, una manta ligera y otra gruesa. Estas mantas solían ser rayadas, en blanco y negro, como la bandera de la orden.

- Un equipo militar completo para las cruzadas: loriga, calzas de hierro, casco con protección nasal, yelmo, espada, puñal, lanza adornada de gallardete blanco, escudo largo y triangular, cota de armas blanca y gualdrapa para el caballo. La cruz paté de la orden figuraba en el gallardete de la lanza, en el extremo superior izquierdo del escudo y en la cota. En campaña también eran reglamentarios un caldero, un hacha para cortar leña, un rallador y un juego de escudillas y frascos.

Si queréis saber más, aquí os dejo la referencia del libro. ¡ Que lo disfrutéis !

Eslava Galán, J. (1992). Los templarios y otros enigmas medievales. Barcelona: Editorial Planeta- De Agostini

viernes, 12 de abril de 2013

LA EXPRESIÓN "TENER EL BAILE DE SAN VITO"

Cuando alguien es muy nervioso, inquieto, no para ni un segundo, decimos que parece tener "El baile de San Vito". Ésta es una expresión que hace referencia a la enfermedad también llamada danzamanía, o más científicamente hablando, Corea de Sydenham, que causó mucho revuelo en la Edad Media.
La enfermedad de "El baile de San Vito" provocaba movimientos bruscos y espasmódicos, gritos y risas histéricas, todo un cuadro que bien podía parecer a las gentes medievales que los afectados estaban poseídos por los mismos demonios. Justamente por esto, los pobres enfermos terminaban quemados en la hoguera; esta terrible enfermedad era altamente contagiosa en grandes concentraciones de personas y fue terriblemente expandida en la Edad Media.


Cuando un episodio así se desataba, las gentes se encomendaban a San Vito, a quien por aquel entonces tenían mucha devoción como auxiliador y sanador de enfermedades raras.


San Vito fue un mártir que sufrió terribles convulsiones causadas por las torturas a las que fue sometido en Lucania (Italia) donde finalmente murió en el año 303.

Afortunadamente, esta enfermedad sólo afecta en la actualidad un millón de personas en todo el mundo, nada comparable con la enorme difusión que tuvo en la Edad Media.